DIA 1: BUR DUBAI
Nos decantamos por viajar a Dubai en febrero con una oferta de New Travelers de 499 € por persona que nos incluye el vuelo directo de Emirates Airlines desde Madrid, traslados de entrada y salida, estancia de 6 noches en hotel de 3*, seguro de viaje y tasas de aeropuerto.
Al principio nos echaba un poco para atrás la idea de tanto tiempo en Dubai, normalmente se suele visitar la ciudad en tan solo 2 días o aprovechando una escala, pero con ese precio realmente merecía la pena.
Para los españoles no es necesario visado, se consigue a la llegada al país de manera gratuita y sirve para una estancia no superior a 30 días. No hay que pagar tasas ni rellenar ningún formulario ni a la entrada ni a la salida.
La mejor época para visitar Dubai es de octubre a abril, el resto del año hace excesivo calor. Todo eran ventajas que nos convencieron para elegir Dubai como nuestro destino final.
Los aviones de la compañía Emirates son nuevos y modernos con grandes comodidades, incluso en la clase turista dispones de un ordenador personal individual donde podrás ver películas de estreno, series y documentales y contenidos multimedia, así, como cámaras con las mismas vistas que el piloto e incluso un puerto de entrada para USB.
Tras 7 horas de vuelo que se pasaron volando y con solo 3 horas de diferencia horaria aterrizamos por fin en Dubai y llegamos al control de pasaportes en el que todos los agentes de seguridad iban vestidos de blanco desde la cabeza hasta los pies con el palestino característico y las mujeres de negro también de arriba abajo. De camino a la cinta de las maletas ya empezamos a darnos cuenta de que en Dubai todo es a lo grande. El aeropuerto es inmenso y las distancias considerables. La terminal parecía una galería comercial con grandes fuentes, tiendas con gran glamour (una de Moet Chandom) y suelos relucientes e impecables.
Bienvenidos a Dubai, la ciudad donde la combinación de la arquitectura árabe tradicional y las más modernas tecnologías la convierten en un lugar fascinante y atractivo.
Una vez recogidos los equipajes y sin ningún contratiempo nos dirigimos al stand donde se encuentra el personal que nos trasladara a nuestro hotel, la compañía Alpha Tours.
De camino al hotel la mirada no es lo suficientemente rápida para poder captar todo lo que ofrece la ciudad. En el horizonte se ven los grandes rascacielos bajo la sombra del edificio emblemático de la ciudad, la gran torre Burj Khalifa.
Respecto al hotel hay muchas posibilidades a escoger, dependiendo de la zona y del precio que queramos pagar. Dubai es una ciudad exageradamente alargada, ya que está construida a lo largo de la costa (más de 50 kilómetros de punta a punta) y a ambos lados de la Calle Sheikh Zayed (comienza en Dubai y llega hasta Abu Dhabi). Se divide principalmente en las zonas Deira, Bur-Dubai, Jumeirah y Dubai Marina. Las 2 primeras zonas son las localizadas en la parte vieja de Dubai, y están separadas por la ría Dubai Creek. En esta zona está la mezquita y el museo de Dubai y los zocos del oro, perfumes, especias y se encuentran los hoteles más económicos.
En las zonas de Jumeirah y Dubai Marina se encuentra todo por lo que se conoce hoy en día a Dubai y las zonas más animadas, sobre todo de noche.
Nuestro hotel, el Arabian Park de 3* se encuentra en la zona de Bur Dubai y cuenta con amplias habitaciones, correctas y limpias que cumplen perfectamente con nuestras expectativas. Esta algo alejado de las principales atracciones turísticas y en los alrededores de momento no hay nada (incluso la estación de metro más cercana todavía está en obras) pero por ese motivo ofrece traslados gratuitos a la playa, al centro de la ciudad y al metro más cercano. La ciudad no se puede visitar andando pero puedes elegir las opciones de un taxi (baratísimo y aun más viajando 4 personas), del metro o de un coche de alquiler (muy barato también y todavía más la gasolina).
Son las 10 de la mañana y nuestras habitaciones todavía no están disponibles, por lo que tras guardar el equipaje en consigna decidimos empezar la visita de la ciudad por la parte antigua para conocer más de cerca la historia y el origen de Dubai y aprovechamos el traslado del hotel que nos lleva a la puerta del Museo de Dubai. A través de las ventanas del autobús observamos como discurre la vida en Dubai, mucho tráfico, sol y apenas gente andando por las calles.
La parte antigua consta de dos partes a ambos lados del Creek (la ría de Dubai), que son Deira (en la margen derecha) y Bur Dubai (en la margen izquierda).
Hoy dedicaremos el día a la zona de Bur Dubai y lo primero que hacemos es cambiar dinero. Hay numerosas casas de cambio y en esta zona es donde hemos encontrado el mejor cambio. Aceptan euros sin problema por lo que si cambias euros a dólares en España y luego los dólares a dírhams, pagarás dos veces la transacción. En febrero del 2013 estaba 1 € = 4,90 AED. La tasa de cambio en los hoteles (1 € = 4,10 AED) y el aeropuerto (1 € = 4,60 AED) son peores de la que te hacen en cualquiera de los centros comerciales de la ciudad (1 € = 4,80).
La moneda oficial de Dubai es el Dirham (AED). Hay billetes de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 dirhams y monedas de 1 y 0.5 dirhams. Los billetes son bastante incómodos, ya que la numeración occidental está solo en una de las caras del billete y al principio te cuesta un poco reconocerlos. En las monedas aparecen los símbolos de Dubai, una torre de luz y una jarra de agua. La jarra de agua representa la hospitalidad y la torre de luz el futuro de Dubai.
Empieza a apretar el sol y comenzamos visitando el Museo de Dubai que se encuentra en el Fuerte de Al Fahidi, el edificio más viejo de la ciudad. La entrada cuesta tan solo 3 AED y ofrece una buena y entretenida perspectiva de la historia y crecimiento de Dubai desde sus primeros asentamientos hasta la actualidad, con dioramas y maniquís de tamaño real muy realistas. Aparte de una barquita de pesca, una muestra de armas tradicionales y una casa con una torre de viento situados en el exterior, gran parte del museo es por fortuna subterráneo dotado de aire acondicionado.
Justo frente al Museo se encuentra la pizzería Sarpinos (www.sarpinos.net) con una oferta de una pizza pequeña con bebida por 14 AED por persona hasta las 16 horas. Decidimos comer aquí.
Siguiendo las indicaciones para peatones hasta la estación de metro de Al Fahidi hay una tienda hindú bastante grande con la fachada naranja llamada Royal Dirham con montones de figuras de cristal y recuerdos de Dubai al mejor precio de toda la ciudad.
De regreso al Museo y la Gran Mezquita con el minarete más alto de la ciudad y muchas cúpulas, pero a la que sólo pueden acceder los musulmanes, callejeamos por el barrio de Bastakiya con sus estrechas callejuelas, casas tradicionales con torres de viento, galerías de arte y cafés y llegamos al Zoco Bur Dubai, bajo unas galerías de madera que albergan numerosas tiendas de artículos textiles, ropa, zapatos y tejidos baratos, sastrerías y tiendas de saris. En la última tienda antes de salir del zoco y de llegar a la estación de abras conseguimos los precios más económicos, camisetas a 10 AED, pasminas a 30 AED, bailarinas a 25 AED, palestino con cordón a 20 AED, fundas de cojines a 10 AED, colchas para la cama a 70 AED, aunque también depende de la habilidad de cada uno para regatear.
El resto de la tarde la dedicamos a pasear por la orilla del Creek pasando por estaciones de abras (los barquitos que cruzan la ría), la Torre Shindagha y diferentes casas antiguas residencias de jeques y gobernantes y hoy convertidas en Museos y espacios públicos, como la Casa de Seikh Juma Al-Maktoum y la Casa de Seil Obaid bin Thani.
Finalmente nos sentamos a disfrutar de la tranquilidad que se respira por aquí en una terraza con unas vistas preciosas de la orilla opuesta del Creek mientras se pone el sol.
Empezamos a notar la falta de sueño y el cansancio acumulado por lo que decidimos acercarnos al Carrefour, que se encuentra muy cerca, para hacer algunas compras (alcohol y tabaco), cenar algo, regresar al hotel en taxi (20 AED) y dar por terminado este largo día.
DIA 2: DEIRA
Con las pilas puestas y energías renovadas y tras desayunar en el hotel volvemos a coger el autobús del hotel que nos lleva al Museo de Dubai. Nuestra intención hoy es conocer la otra orilla del Creek, la zona de Deira, zona de comercio desde hace siglos y alma de la ciudad de Dubai.
Ya conocemos el camino atravesando el zoco textil para llegar a la estación de las Abras y cruzamos al otro lazo en una de las barcas tradicionales por tan solo 1 AED cada uno que se paga directamente a bordo.
Al bajar del abra en la estación Deira Old Souq ya se pueden sentir los aromas del Zoco de las Especias, conocido como Zoco Viejo y con más de trescientas pequeñas tiendas que venden también comestibles y otros enseres más prácticos para los residentes del barrio. Merece la pena tomarse un poco de tiempo para callejear y perderse por la zona y observar las maravillosas torres de viento restauradas. Algunas compras con buenos precios son el azafrán (5 gramos por 50 AED), incensarios y los kits para narguile (cachimba).
Muy cerca se encuentra el Zoco del Oro y aunque no estemos interesados en comprar ni joyas ni oro la visita es obligada para ver y fotografiar los escaparates repletos de alhajas de todas clases, desde oro, diamantes, perlas, collares, brazaletes y hasta una coraza toda de oro. Es el mercado de oro más grande de la región situado en unas arcadas con celosías de madera y la variedad de personas que circulan por sus calles es fascinante.
Otros zocos que se pueden recorrer en Deira son el zoco de los perfumes, el zoco cubierto de Deira y el zoco de Naif que no parecen zocos tradicionales y no son más que cientos de tiendas en pequeños callejones.
Comemos por el barrio de Naif en un puesto de kebabs por 6 AED por persona con un refresco incluido. A falta de una cerveza fresquita pedimos Fanta y Mirinda como las que se vendían antes en España.
El resto de la tarde y con mucha tranquilidad lo dedicamos a recorrer de nuevo la orilla del Creek parando en las numerosas terrazas para observar las vistas de la otra orilla y la multitud de gente que cruza la ría en las típicas abras.
También en esta orilla se encuentran los muelles de los dhows, unos veleros largos y planos de madera que se emplean, unos como restaurantes para los turistas para navegar por el Creek y otros como transporte de todo tipo de mercancías, desde telas hasta frigoríficos. Hay miles y miles de paquetes esperando ser cargados en los barcos.
Según nos alejamos de los zocos va cambiando el paisaje y comienzan los rascacielos tan característicos de Dubai con espaciosas zonas verdes y alguna mezquita rompiendo la línea de tan altos edificios.
Ya se ha puesto el sol y en la plaza del Reloj cogemos un taxi para dirigirnos al aeropuerto. Tenemos que recoger un coche que alquilamos en la agencia de viajes en España. Para tan solo un día podíamos escoger un Opel Corsa por 20 € y por 26 € un Ford Focus. Elegimos el coche más grande y nos presentamos en la oficina de Thrifty del aeropuerto. Con el carnet de conducir (en ningún momento nos piden el carnet internacional), el bono de la agencia y una tarjeta de crédito como garantía y en la que nos hacen un bloqueo de 700 AED que devolverán en 3 semanas, nos estregan nuestro coche, un Nissan blanco automático y nuevecito.
Aprovechamos para cenar en el aeropuerto pues hay varios restaurantes y así ya derechos al hotel a descansar pues mañana hay que madrugar.
Nuestro gran error fue no alquilar un GPS. Pensábamos que iba a ser más fácil guiarnos por la ciudad pero nos perdimos para regresar al hotel y dos de nosotros tuvimos que coger un taxi para que los otros dos lo siguieran con nuestro coche de alquiler. Derechos a la cama que se nos ha hecho muy tarde y mañana hay que levantarse temprano.
DIA 3: ABU DHABI y FERRARI WORLD
Hoy madrugamos más de lo habitual pues tenemos que llegar a Abu Dhabi para ver la famosa Mezquita Sheikh Zayed y cierra a las 12 (última entrada a las 11.30). Desayunamos en el hotel y cogemos nuestro coche del parking para poner rumbo a la capital de los Emiratos Árabes. Abu Dhabi se encuentra a unos 140 km de Dubai unidos por la impresionante carretera en línea recta de 7 carriles por sentido que atraviesa Dubai de punta a punta, la Sheikh Zayed Road.
Los límites de velocidad son 120 km/hora y hay tramos en los que está permitido llegar a 140 km/hora. La gente respeta bastante la velocidad ya que está plagada de radares (están indicados). Es una carretera de peaje, aunque no hay que pararse para pagar. El coche de alquiler cuenta con una tarjeta magnética, y cada vez que pasas por un arco de peaje se acumula el importe que cargarán en la tarjeta de crédito, pero los importes son muy bajos.
Tras unos 50 km de recorrido, acaban los rascacielos de Dubai y comienzan las torres de alta tensión, enormes industrias y un paisaje desértico. Pero en el camino también podemos encontrar algunos edificios realmente emblemáticos, por ejemplo la increíble cubierta del Ferrari Word, el sorprendente rascacielos redondo o el rascacielos más inclinado del mundo.
Paramos a echar gasolina y comprobamos que las gasolineras son como pequeños centros comerciales así que en cualquiera hay baños impecables y restaurantes para tomar algo. Comimos un menú por 85AED para 4 personas con 20 piezas de pollo y bebidas. Un café 10 AED. Ojo porque en la autopista solamente hay gasolineras en los kilómetros más cercanos a Dubai. Hay muchas muy seguidas y luego ya no hay ninguna hasta Abu Dhabi. Así que cuidado con el depósito pues el aire acondicionado gasta muchísimo. Lo mejor son los precios. Nos costó llenar el depósito menos de 15 €. Sale más barata la gasolina que la cerveza.
Según se entra en Abu Dhabi y desde la misma autopista se ven las impresionantes cúpulas de la Mezquita a mano izquierda pero la salida no está indicada como la Mezquita así que nos costó llegar un poco más de lo que esperábamos aunque parecía que estábamos al lado. Hay que contar también con las obras en la carretera y accesos cerrados. Pero finalmente llegamos al parking gratuito en los jardines de la Mezquita, y nada más salir nos quedamos realmente cegados por la impresionante blancura del monumental edificio. La Sheik Zayed Grand Mosque, la mezquita de las 57 cúpulas de mármol, es simplemente espectacular.
Después del Taj Mahal y la Meca éste es el edificio religioso más impresionante. Es la tercera mezquita más grande del mundo con capacidad para 30.000 personas y abierta a visitantes no musulmanes desde el 2008.
El patio está pavimentado con diseños florales en mármol y ocupa una superficie de 17.000 metros cuadrados. Fue bautizada en honor Al último jeque, Zayed bin Sultán al Nahyan, fundador y primer Presidente del país fallecido en 2004 y enterrado en la misma Mezquita.
Un espectacular interior alberga la alfombra más grande del mundo de más de 5.600 metros cuadrados, tejida totalmente a mano y en la que trabajaron unos 1.300 iraníes. Una inmensa araña cuelga de la cúpula principal; otras dos de las menores. Cientos, miles de cristales y pequeñas luces coloridas las adornan.
La entrada es gratuita y se ofrecen visitas en grupo guiadas. Para entrar se exigen hombros cubiertos y pantalón largo o por debajo de las rodillas para los hombres. Además a las mujeres, que acceden por otra puerta, nos obligan a cubrirnos con la abaya negra tradicional con una capucha, que te cubre de pies a cabeza por lo que no es necesario llevar pantalón largo o manga larga o un pañuelo para la cabeza. También es necesario descalzarse antes de entrar, y aunque se puede acceder con calcetines, merece la pena pisar descalzos la impresionante alfombra y todos los suelos de mármol, que a pesar de lo que aprieta el sol, están fresquitos.
Es toda de mármol blanco y oro. Las columnas tienen incrustaciones de nácar y el color dorado está por todas partes. La entrada al interior está flanqueada por puertas gigantes de cristal de Murano.
Últimas fotos por los jardines y las fuentes y damos por terminada la visita pues se nos ha hecho un poco tarde. Desde el coche damos un paseo por la ciudad de Abu Dhabi aunque no pudimos ver mucho ya que todo está cortado por obras. La Corniche o paseo marítimo son más de 10 km de playa y zonas verdes con edificios muy bonitos.
Nos quedamos con las ganas de visitar el Museo y el Heritage Village, que nos comentaron que merecía la pena conocer, pero nos habíamos entretenido bastante en la visita de la Mezquita y queríamos utilizar la tarde para visitar el Ferrari World, el parque de atracciones cubierto más grande del mundo con la montaña rusa más rápida del mundo, una atracción semi acuática en la que se recorre el interior de un motor de Ferrari y una atracción de caída libre como la Lanzadera. La cubierta con la forma del logo de Ferrari es espectacular, aunque no se llega a apreciar realmente desde tierra.
Este día la Formula Rossa, la montaña rusa más rápida del mundo con una salida a 240 km/h estaba cerrada por mantenimiento por lo que decidimos no pagar los 225 Dirhams (45 euros por persona) para visitar el parque por dentro, pero pudimos ver el recinto en sí, visitar la tienda de recuerdos y hacer varias fotos en el interior.
Teníamos que devolver el coche como muy tarde a las 9 y media en Dubái y no queríamos agobiarnos así que tampoco nos entretuvimos mucho tiempo sabiendo que el tráfico es muy denso.
El coche lo devolvimos en el Mall of the Emirates (por devolverlo en el aeropuerto nos cobraban un suplemento) así que ya aprovechamos para conocer este centro comercial. Es el más popular de Dubai y hasta hace poco el más grande. El Ski Dubai es una de las mayores atracciones, al igual que la zona de restauración y los cines.
Aprovechamos a cenar en el centro comercial y regresamos al hotel en taxi.
DIA 4: NEW DUBAI
Esta zona abarca todo lo que hay entre el Mall the Emirates y Jebel Ali, incluyendo la palmera y Dubai marina. Exceptuando unos pocos hoteles todas las construcciones de esta zona datan de los últimos años y casi todas las urbanizaciones futuras se están construyendo aquí.
Hoy nos dedicamos a explorar esta zona, y al ser la más alejada decidimos recorrerla en metro. El metro de Dubai se inauguró el 09-09-2009 y las estaciones más que limpias, impecables, son tremendamente modernas, de color dorado en el exterior y fácilmente reconocibles.
Las vías están construidas en el exterior y en paralelo por encima de la carretera Sheik Zhayed, los trenes circulan sin conductor y tienen amplios ventanales para poder contemplar la ciudad. Vistas espectaculares sobre todo de noche.
El primer vagón de cada tren suele ser de primera clase, el segundo vagón reservado para mujeres y niños y el resto para todo el mundo. Compramos un billete de viajes ilimitados para un día por 16AED por persona.
El autobús del hotel nos lleva al centro comercial Wafi, ambientado en Egipto y con forma de pirámide y ya aprovechamos para echar un vistazo por la zona dedicada a los zocos de Marruecos, Turquía y Túnez. Es temprano y acaban de abrir por lo que está prácticamente vacío. Pero es increíble como adaptan las tiendas más modernas para que parezca realmente un zoco. Aunque no le dediques mucho tiempo merece la pena darse una vuelta. La entrada es espectacular con estatuas gigantes de faraones egipcios.
Al salir del centro comercial cogemos el metro en la estación Hospitality Care Centre para recorrer toda la línea roja y llegar al centro comercial Ibn Battuta Mall, el centro comercial temático más grande del mundo dedicado a los viajes del famoso sabio árabe Ibn Battuta. Existen 6 zonas diferenciadas cada una decorada como una parte del mundo: China con un junco tradicional de tamaño real, Persia con una fabulosa cúpula persa, India, Egipto, Túnez y Andalucía con la famosa fuente de los Leones. No deja de ser un centro comercial más, pero la estupenda decoración hace que valga la pena dedicarle unas horas. Además las tiendas son más baratas que en otros lugares. Dimos una vuelta y aprovechamos para comer algo aquí. Unos 26AED por persona un plato de pasta o kebab con bebidas.
Siguiente parada Dubai marina, la zona del puerto deportivo de Dubai y una de las zonas residenciales más importantes y nuevas, con rascacielos de todo tipo y con un entrante de mar artificial lleno de yates de lujo, bares y restaurantes.
Dubai Marina es una zona muy grande, pero las zonas de mayor interés son las que están situadas junto a Dubai Marina Mall y junto a Marina Walk, una zona de paseo donde hay mercadillos hippies donde hacer alguna comprita o terrazas de lo más moderno para tomar algo. El paseo es francamente bonito, aunque hay varias zonas aún en obras y no todas las salidas están abiertas por lo que acabamos andando bastante.
Otra vez en taxi nos dirigimos a la parada del monorraíl que recorre el tronco de la Palmera Jumeirah, una impresionante isla artificial, la más pequeña de las tres planificadas y la única completamente terminada, aunque muchas zonas siguen en obras.
El billete de un trayecto cuesta 15 AED y 25 AED el de ida y vuelta. Una lanzadera con varios vagones recorre este trozo de tierra en el mar con forma de palmera y creado artificialmente para construir hoteles, urbanizaciones de lujo y playas de arena. Su recorrido finaliza en el hotel Atlantis, situado a más de 5 kilómetros de la costa y donde se encuentra el Atlantis Aquaventure, uno de los complejos acuáticos más grandes del mundo.
También se puede llegar hasta aquí en taxi pero preferimos hacerlo en el monorraíl para ver los brazos de la palmera con detalle a unas decenas de metros de altura. Desde el lazo izquierdo en el primer vagón se obtienen unas fotos muy buenas del hotel Atlantis según nos vamos acercando y de las muchísimas y larguísimas ramas llenas de chalets de lujo con jardín, piscina y playa privada e incluso algunas con yate. Los chalets se cuentan por cientos y son espectaculares.
La última parada del monorraíl nos deja justo en la entrada de la zona comercial del hotel. A través de esta zona se accede a varias tiendas y cafeterías y a las principales atracciones del hotel: The Lost Chambers: el acuario del hotel y a Atlantis Aquaventure. La entrada al parque acuático cuesta 225 dirhams y lo más curioso son los toboganes que te deslizan hacia arriba con la fuerza del agua. Lo nunca visto.
Además de las atracciones, el parque cuenta con una larguísima playa privada de arena blanquísima rodeada de vegetación y con vistas de Dubai y de la palmera. La puesta de sol aquí es espectacular. También hay un inmenso delfinario donde poder bañarse y una zona para hacer submarinismo.
Cogemos de nuevo el tren de regreso y un taxi para llegar al Marina Walk para ver los rascacielos iluminados. Las distancias son grandes para ir andando y los precios de los taxis bastante económicos. Aún así desde aquí si nos damos un paseo de unos 20 minutos, (se supone que estaba al lado) para llegar a la estación de metro y recorrer de nuevo toda la línea roja para ver la ciudad de noche. Nos bajamos en la estación Al Ghubaiba, en la Creek para cenar algo por el centro y ver el Museo y la parte antigua iluminados. Me gusta el contraste del día a la noche. Ya es más de medianoche y la zona está prácticamente vacía pero aunque son callejuelas pequeñas y oscuras en ningún momento tenemos sensación de inseguridad.
De nuevo en taxi al hotel y a la cama más tarde que ningún día, después de tomarnos una cervecita en el hotel por “sólo” 35 AED cada una.
DIA 5: ARENAS DE DUBAI. PLAYA Y DESIERTO
Desayunamos en el hotel y aprovechamos de nuevo el autobús que nos lleva a la playa de Jumeirah 3, una playa privada en la que pagamos 5 AED por persona. La entrada se hace por un parque repleto de jardines muy bien cuidados y ya en el interior hay baños, duchas, vestuarios y servicio de hamacas y sombrillas. También un chiringuito que a pesar de ser el único en la playa no tiene precios abusivos. La playa esta acotada por los dos lados y no es muy grande pero la arena finísima y un agua azul turquesa invita a pasar una agradable jornada allí.
Ojo con el sol, porque pega bastante. Las mujeres con bikini sin problema ninguno. A los occidentales nos llaman más la atención las mujeres locales con el burkini en el agua.
Decidimos comer en el chiringo de la playa para disfrutar todo el tiempo posible y regresamos en taxi al hotel, pues a las 15.30 vienen a buscarnos. Un Land Cruiser blanco de la empresa Arabian Nights Tours nos espera para realizar el safari por el desierto. Al ser cuatro llevamos un coche solo para nosotros y el más afortunado se sienta de copiloto.
Tras un viaje de unos 40 minutos llegamos al punto de reunión donde se juntan muchos jeeps de distintas empresas para ir todos juntos al desierto.
Nos desviamos de la carretera general y nos adentramos por un camino desértico. Llegamos a una explanada donde hay más todoterrenos como el nuestro y los conductores de cada vehículo comienzan a quitarle presión a los neumáticos para mejorar el agarre. Comienza nuestro Dakar particular. Todos en fila, aproximadamente unos 30 coches. Comenzamos a subir por las dunas a gran velocidad y la pericia de los conductores es increíble. Derrapes, a dos ruedas, grados de inclinación que parecen imposible, dunas arriba y abajo y siempre a toda velocidad. Es como estar en una montaña rusa, divertidísimo. De vez en cuando los coches paraban en un punto para reunirse de nuevo y ver que todos estaban bien. Tras una hora aproximadamente, llegamos a un punto en pleno desierto donde realizamos una nueva parada.
Va atardeciendo y hemos parado para ver cómo va cayendo el sol y se esconde en el horizonte. No hay nada en los alrededores, solo arena de color rojizo, dunas y sol. Un espectáculo digno de contemplar.
Desde allí y esta vez con una conducción más tranquila nos dirigimos al campamento en un recinto con mesas bajas para comer que rodean un escenario en el centro donde hacen los espectáculos de la danza del vientre y derviche. Los asientos son cojines sobre alfombras y todo está alfombrado.
Otra parte del reciento dispone de asientos con pipas de agua para después de la cena. La cena se trata de un buffet libre y bebida incluida. Hay carnes, salsas, ensaladas, algo parecido a pizzas y barra libre de bebidas no alcohólicas, la más curiosa la Fanta de Fresa.
También estaban incluidas en el precio, nosotros pagamos 210 AED por persona, otras actividades: mini paseo en camello, surf por la arena, tatuajes de henna, foto con un halcón, vestirse con la ropa tradicional y las pipas de agua. Lo único que se pagaba aparte era el uso de los quads y las bebidas alcohólicas.
Sin dejar de ser una turistada, la excursión del Desert Safari es prácticamente una visita obligada y a nosotros nos resultó una experiencia francamente entretenida. Personalmente se me hizo un poco largo el tiempo del campamento. También hay opción de contratar solo el safari, y no la cena, pero la diferencia de precio es mínima y no compensa.
A modo de despedida apagaron las luces y la música para disfrutar de las estrellas durante 10 minutos. Es espectacular el silencio en el desierto.
Sobre las 21:00 horas comenzamos el viaje de vuelta, volvemos a parar en una gasolinera para inflar de nuevo las ruedas y llegamos al hotel cerca de las 22:30 con arena por todas partes y no pudiendo ni con nuestra alma.
DIA 6: EMBLEMAS DE DUBA: BURJ AL ARAB y BURJ KHALIFA
Ultimo día en Dubai y hemos dejado para este día la visita de los 2 edificios más emblemáticos de la ciudad.
Comenzamos por el más alejado, el Burj Al Arab y como viene siendo habitual después de desayunar cogemos un taxi en el hotel hasta el Madinat Jumeirah, un complejo hotelero, comercial y de ocio construido a semejanza de un antiguo zoco con calles cubiertas y repletas de tiendas. En el exterior un lago enorme está flanqueado por edificios árabes y fortificaciones y donde se refleja la silueta del Burj Al Arab, el hotel más lujoso del mundo. Una serie de canales de estilo veneciano ramifican el lago y se pueden recorrer en abras, las pequeñas embarcaciones típicas. Gratuitas para los huéspedes del hotel y 75 AED por persona para los visitantes. El contraste de lo moderno y lo antiguo es genial.
Hacemos algunas compras de última hora (aunque aquí los precios si se notan más elevados aunque también de más calidad) y hacemos mil fotos en el exterior. Un día más nos sorprende con un cielo azul sin una nube y un sol radiante.
Saliendo del centro comercial y siempre con la vela como punto de referencia bordeamos unos jardines para llegar a la entrada del hotel y al parque acuático Wild Wadi, un poco más pequeño que el del Atlantis. El Burj Al Arab comúnmente conocido como la vela no se encuentra a orillas del mar, sino separado unos 100 metros de la costa por una carretera que te lleva hasta sus puertas. Los menos pudientes solo podemos llegar hasta aquí y nos conformamos con hacer unas cuantas fotografías. Para visitarlo no es necesario estar alojado, basta con hacer una reserva en alguno de sus 7 restaurantes. Los viernes hay un brunch o buffet libre a mediodía desde 85 € por persona. Debe ser espectacular el interior, la comida y las vistas desde sus pisos más altos, pero personalmente me parecen precios excesivos aunque haya gente que piense que ese dinero esté bien empleado.
Seguimos nuestro camino pues intentamos obtener visión y fotografías de la vela desde todos los ángulos posibles y llegamos a la playa pública de Umm Suqueim. Aquí el acceso es libre pero no tiene los servicios de la playa privada. El cielo azul intenso, la arena blanca y el mar azul turquesa, nada que envidiar al Caribe. Desde la playa se puede divisar por completo la vela e incluso el hotel Atlantis en la palmera. Mucho occidental y aunque hoy no traemos trajes de baño no hemos sentido en ningún momento la sensación de que haya gente observando a las bañistas. La mayoría de la gente se dedica tan solo a hacer fotos a la Vela.
Empieza a apretar el sol y de nuevo cogemos un taxi (tenemos que ir quitándonos este vicio antes de llegar a España) para acercarnos al Dubai Mall. Por millonésima vez cogemos la Sheikh Zayed Road pero no me canso, porque cada vez descubro un enorme edificio con alguna curiosidad en la que antes no me había fijado (uno es como el Big Ben, otro como el Empire State). Llegamos al Dubai Mall, el centro comercial más grande del mundo. Cuenta con más de 1200 tiendas y 170 escaleras mecánicas. Hay que tener en cuenta que debido al calor, los centros comerciales son como ciudades en sí mismas, ya que en la calle apenas hay vida diurna. Impresionantes los cochazos de la entrada y las tiendas de lujo.
Nada más entrar, lo primero que encuentras es el acuario, donde hay todo tipo de fauna marina, con tiburones y mantas de gran tamaño. Tiene una zona pública compuesta por el panel de cristal de una pieza más grande del mundo, con más de 30 metros de largo. Allí está la placa del record Guinness donde queda constancia de dicha proeza.
Lo más destacable del centro comercial es The Waterfall, una cascada de agua con figuras haciendo el salto del ángel, la pista de hielo, el parque de atracciones Sega Republic, una máquina expendedora de oro y en el supermercado de la planta baja una tienda que vende productos de cerdo para los no musulmanes.
Lo primero que hacemos es buscar en la planta baja (Low ground) el acceso al Burj Khalifa señalizado como At the Top, pues tenemos la entrada para subir a la torre más alta del mundo para las 21.30 horas. Lo ideal hubiera sido al atardecer, para ver la ciudad de día y de noche y la puesta de sol, pero supongo que todo el mundo piensa lo mismo y no compramos las entradas con la suficiente antelación. Así que recomiendo obtenerlas con tiempo para poder escoger día y hora. Solo hay que definir la hora de la subida en ascensor. Una vez arriba puedes permanecer todo el tiempo que quieras.
Queremos localizar la entrada y de paso ya canjear la reserva de Internet por los billetes. Nos costó 26 € (130 AED) por persona pero directamente en taquillas el precio sube a más de 400 AED. Introduces el numero de reserva en la maquina y ya tienes el billete. La entrada esta en el food court, la galería de comida, justo enfrente del Subway (en la planta 0 y no tiene perdida) por lo que aprovechamos para comer antes de nada. Me gusta la idea de que monten las sillas y mesas en el centro alrededor de los restaurantes y puestos de comida para poder sentarnos todos juntos y cada uno que coma lo que más le apetezca.
En el exterior del centro comercial impresiona la visión de la inmensa torre tan de cerca, con su forma de aguja que se eleva hasta el infinito y sorprende como deslumbra el sol al reflejarse sobre su superficie de cristal. A los pies del impresionante Burj Khalifa se encuentra una inmensa laguna artificial rodeada de rascacielos, el Souk Al Bahar, al otro lado del puente, una zona de tiendas con la estética de un zoco tradicional y un paseo lleno de terrazas y restaurantes.
En esta laguna se encuentra The Dubai Fountain, las fuentes más grandes del mundo. Dicen que son una réplica mejorada de las fuentes de Bellagio de Las Vegas. Por las tardes a partir de las 18 horas un espectáculo de luz y sonido de unos 3 minutos de duración se realiza cada 30 minutos. Los movimientos del agua y la iluminación varían en función de la música, por lo que no es suficiente con ver solo uno. Los alrededores del lago se llenan de curiosos de todas partes del mundo y el silencio es sobrecogedor. Como telón de fondo la gran torre que comienza a iluminarse según se va poniendo el sol.
Se acerca la hora de subir a la torre. Para entrar hay que cruzar un arco de seguridad, atravesar varios pasillos con rampas mecánicas y rigurosos controles por lo que mejor ir con un poco de tiempo.
Aunque el mirador se denomine “At the Top”, en realidad está situado a 454 metros de altura, con lo que aún queda mucho edificio hasta completar los 828 increíbles metros del Burj Khalifa. La torre está ocupada por oficinas con diferentes negocios y por el hotel Armani.
En poco más de un minuto el ascensor sube hasta la planta 124 (quedan 40 más hasta la cima). El mirador te permite contemplar unas vistas de 360 grados y tiene una parte interior y otra exterior sin techo con unas pequeñas aberturas en el cristal que te permiten sacar fotos sin reflejos. Tras los ventanales del edificio todo parece una maqueta. Se puede ver perfectamente el engranaje de la fuente y todo su circuito, y además la música es la misma que se escucha abajo. En el horizonte todo desierto. Lástima que la vela no esté iluminada (no lo hacen todos los días) pero aun así las vistas son realmente increíbles.
Con la mejor imagen a modo de despedida de nuestro viaje comenzamos el descenso de nuevo en ascensor (se forman largas colas porque solo hay 2) y así dar por terminado el día de hoy cenando de nuevo en la galería de alimentación algo rápido (kebab con patatas y bebida por 24 AED por persona) porque entre unas cosas y otras se nos ha hecho un poco tarde. Ya es medianoche y el centro comercial se ha vaciado rápidamente. Cierra a la una así que aun tenemos tiempo para recorrer largos pasillos piso arriba y abajo buscando la parada de taxis. Uno no puede salir a la puerta del centro comercial y parar al primero que vea. Todo está muy organizado pero algo escondido, por lo que damos unas cuantas vueltas.
Como foto de despedida que quedó grabada en nuestras retinas nos quedamos con un horizonte de rascacielos, el Burj Khalifa, el cielo estrellado y la luna sobre Dubai.
Llegamos tarde al hotel y nos queda lo más triste, hacer la maleta pues mañana sobre las 11 horas pasan a recogernos para llevarnos al aeropuerto y coger el vuelo de Emirates con destino a casa.
RECOMENDACIONES: algunas informaciones que pueden ser de utilidad.
- Dubai es una ciudad con unas distancias enormes y muy poco preparada para el peatón (excepto la parte antigua). El metro es útil, pero en ocasiones puede dejarte muy lejos de alguna de las zonas de interés. Cuando te indican que algo está justo al lado o muy cerca, seguro que te queda todavía un buen rato para llegar.
- Respecto a las normas de comportamiento, hay que tener algunas precauciones. Mujeres y hombres con hombros cubiertos y pantalón hasta las rodillas para entrar en prácticamente cualquier lugar. Para entrar en algunos hoteles hay que vestir con pantalón largo. No se pueden expresar muestras de cariño en público y solamente se puede beber alcohol en lugares privados, como en el hotel. No en la calle o en la playa.
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El viernes es su día festivo como nuestro domingo por lo que todo se llena de gente. Recomiendo dejar para ese día el safari en el desierto y así evitar aglomeraciones en centros comerciales. Muy importante, el día del safari comer pronto y ligero, pues luego hay mucho movimiento en los 4×4 y te puedes marear. Hay muchas empresas diferentes y distintos precios. Revisad lo que incluye cada una.
- Reservar con mucha antelación la subida a la torre si queréis subir al atardecer que es lo más recomendable, para tener vistas de la ciudad de día y de noche y también disfrutar del espectáculo de las fuentes de día y de noche. Mejor precio también. Otras vistas también espectaculares pero más baratas serían desde la terraza del bar Neox en la planta 44 del hotel Adress donde solo abonas la consumición.
- Taxis: no coger taxis que no sean oficiales (aunque muchos se encuentran a la puerta de los hoteles) pues pueden cobrarte más del doble y no llevan taxímetro. Los taxistas conducen bastante bien y tienen limitados los vehículos para no pasar de 120 Kms. Los taxis con el techo rosa son exclusivamente para mujeres y sus conductoras también son mujeres. El precio de los taxis oficiales, baratísimo, bajada de bandera 3 Dirhams y el importe mínimo son 10 Dirhams, unos 2€ así que es buena opción para moverse por la ciudad. Una idea de los precios, desde el área de Al Raffa al lado de Bur Dubai, hasta el Burj al Arab son 46AED y 35 AED hasta el aeropuerto.
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The entertainment, el libro de descuentos. Por la premura de nuestro viaje no tuvimos tiempo de contratarlo pero solo merece la pena si vas a pagar mínimo la entrada en 2 atracciones (Atlantis Aquaventure, The Lost Chambers, Dubai Mall Aquarium & Zoo, Wild Wadi Waterpark, SkiDubai, Sega Republic, Desert Safari, restaurantes, heladerías, tiendas,..) pues te hacen un 50% de descuento, comprando 2 entradas solo pagas una. Cuesta unos 75 € y te lo envían de manera gratuita a España. Nosotros solo íbamos con la idea de hacer la excursión del desierto y el resto de atracciones verlas por fuera. No sé si acertamos, pero teníamos más libertad para comer donde nos pillara y ver realmente lo que nos interesaba.
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El tráfico en Dubai es bastante caótico. Carreteras con 7 carriles en cada sentido, giros permitidos de 180 grados, señales justo en el punto de intersección… El uso del GPS es prácticamente imprescindible, aunque también debe usarse sólo de forma orientativa, ya que hay multitud de carreteras en obras y tramos cortados.
- El idioma: todo el que sepa manejarse en inglés no tendrá ningún problema, ya que lo habla todo el mundo. En algunas ocasiones el acento puede resultar un poco difícil de entender, pero la gente es tremendamente amable y no tuvimos en ningún momento ningún problema de comunicación.
- El calor: Viajamos en febrero a Dubai así que el calor no es excesivo. Si vas en otros meses prepárate pues el bochorno es más impactante de lo que puedas imaginar. Hay que olvidarse de pasar mucho tiempo en el exterior. La vida durante el día está en los centros comerciales y demás lugares con aire acondicionado (hasta las paradas del autobús están cerradas y lo tienen) y en la calle el ambiente comienza al anochecer.
- Visita a Abu Dhabi: Podéis visitar Abu Dhabi en autobús pero es muchísimo más cómodo (y a la larga más barato) hacerlo en coche de alquiler. No tengáis problema ni miedo en contratar un coche de alquiler, es superbarato, la gasolina tirada de precio y os dará una libertad que no tendréis con el transporte público en una ciudad tan grande. Puede que dentro de unos años se convierta en un destino tan atractivo o más que Dubai en vez de ser visita de un día. Es una ciudad en plena expansión y con proyectos muy interesantes como el nuevo Louvre o el nuevo Guggenheim.
Llevaba mucho tiempo deseando visitar Dubai y a pesar de ser un país árabe con normas estrictas y prohibitivas, es muy tranquilo, respetuoso, abierto para el turista y mucho más asequible de lo que pensaba. Si quieres, puedes gastar mucho dinero en los hoteles más lujosos y los restaurantes más exclusivos, pero también puede conocerse con presupuestos más ajustados. No tuvimos ningún problema en nuestra estancia. La gente es maravillosa y me he llevado una gran sorpresa. Al final la semana se ha pasado volando pero siempre podemos volver con la excusa de ver lo que todavía están construyendo.






















































































































































































































































































































