Un Viaje por el Valle del Loira, Bretaña y Normandia
27/08 PARIS – BLOIS
Desayunamos y nos dirigimos a la oficina de Hertz en la calle Rivoli para recoger un coche de alquiler que nos acompañará durante los próximos 8 días. A pesar de que es un coche grande nos las vemos y deseamos para colocar los equipajes en el maletero. Menos mal que hemos practicado mucho jugando al tetris.
La idea es recorrer el valle del Loira, el río más largo de Francia y con un recorrido salpicado por las huellas de un rico pasado histórico en sus castillos, fortalezas, palacios y ciudades medievales.
Durante tres días recorreremos esta apacible región, con un clima suave y agradable y un paisaje verde. Hay mucho para ver y es complicado descartar visitas sin conocer previamente los lugares.
Empezamos la ruta por Orleans. Nos resulta fácil salir de París, buenas indicaciones y el Sena siempre como punto de referencia. 130 kms nos separan de nuestra primera parada por la autopista A10.
Al llegar lo primero es localizar un parking y la oficina de turismo. Aparcamos en la plaza de la catedral (2 h 30 minutos por 1.60 €). Orleans es una ciudad histórica y universitaria que sirve como puerta de entrada al valle del Loira. Siempre ligada al nombre de Juana de Arco, que liberó a la ciudad de los ingleses, alterna construcciones modernas con iglesias románicas, mansiones históricas e impresionantes museos.
Imprescindible para visitar:
- * Catedral Santa Cruz, como no, en obras
- * Hôtel Groslot: antiguo Ayuntamiento. Entrada gratuita para visitar el despacho del alcalde, el salón de honor, la sala del Consejo, la sala de los matrimonios y un pequeño jardín en la parte trasera con los restos de una capilla de peregrinos a Compostela.
* Plaza de Martroi: corazón de la ciudad. Con una estatua ecuestre de Juana de Arco y rodeada de edificios monumentales, terrazas y cafeterías, y un tiovivo que será algo imprescindible en cualquier plaza que veamos.
* Casa Juana Arco: una reconstrucción con vigas de la época de la casa donde residió y con un museo dedicado a su vida donde se exponen dioramas, trajes y armas. Cerrada por trabajos de restauración
* Calle Royale y alrededores: zona más antigua de la ciudad con multitud de bares y restaurantes y salpicados de casas medievales de diferentes colores con vigas de madera a la vista y que veremos en todas las ciudades del valle del Loira. Algunas de las calles más importantes: Bourgogne, Empereur, Chocerie y Poirier.
Aprovechamos para comer por aquí en un asador de pollos (29 € para 4 personas)
Continuamos por la N152 durante 24 kms para llegar a Beaugency. A orillas del Loira destaca su puente medieval y la silueta que dibujan en el horizonte sus torres. Rápida visita del Ayuntamiento, abadía e iglesia de Nôtre Dame.
Siempre por la N152 y paralelos al Loira encontraremos algunos de los castillos más bellos del Loira.
CHAMBORD: a 25 kms de Beaugency se encuentre el castillo más grande del valle en un antiguo coto de caza. Dejar el coche en el parking cuesta 3 € y después andando cruzamos un parque repleto de terrazas, restaurantes y tiendas de souvenirs. Los alrededores también se pueden recorrer en bicicleta. Verlo sólo por fueraes espectacular con sus 365 chimeneas pero decidimos ver también el interior. Precio 9.50 € por persona pero merece la pena por:
*Escalera doble revolución: lo más espectacular, original y más logrado del castillo. Su diseño se atribuye a Leonardo da Vinci Una escalera por la que pueden subir dos personas sin encontrarse nunca.
• Apartamentos: decorados con tapices y el techo con casetones con escudos de reyes
• Terrazas para deambular entre pináculos, torretas, cúpulas y chimeneas. Vistas espectaculares.
No tenemos mucho tiempo (la mayoría de los castillos cierran a las 18.00 horas) ni presupuesto (a una media de 10 € cada uno) para ver todos los castillos por dentro, así que pensamos ver algunos solo por fuera, pues todos son diferentes. Es interesante informarse en las oficinas de turismo sobre los pases para visitar varios castillos, pues el precio resulta más económico. A nosotros no nos compensa porque no vamos a visitar todos.
Nuestro primer chasco. Castillo VILLESAVIN a 12 kms de Chambord. No se puede aparcar y verlo desde fuera sin comprar la entrada. Son 6 € para ver los jardines y exteriores. No nos merece la pena para un solo rato y todavía nos queda mucho que recorrer. Los jardines están perfectamente diseñados para no permitir echar un vistazo desde fuera. Puede parecer un poco cutre pero íbamos con la idea de visitar el exterior de los castillos a los que no entráramos. Ya no solo por ahorrar sino también por ganar tiempo.
Segunda decepción. Castillo Cheverny, a 17 kms de Chambord. Sirvió de modelo a Hergé en sus dibujos. Hay incluso una exposición de Tintín. Destaca por sus jardines rectilíneos y el mobiliario de época que aún se conserva en su interior. El parking es gratuito y la entrada al castillo y los jardines son 7.70 €. Tampoco se puede ver nada desde el exterior sin pagar entrada. Lo más increíble es que la verja está electrificada para ni acercarse siquiera. Como alternativa merece la pena dar un paseo por el pueblo y los alrededores.
Sin muchas esperanzas continuamos al castillo de Troussay, a 3 kms de Cheverny. Más que un castillo es una casona renacentista. Es el más pequeño de todos y su entrada cuesta 7 €. Nunca ha dejado de estar habitada y alberga obras de cierto valor. Desde la carretera se puede ver algo el patio y la fachada principal pero ni siquiera bajamos del coche, pues ya está cerrado.
Última parada antes de llegar a nuestra meta: castillo Fougéres sur Bièvre. Situado en la misma plaza del pueblo su aspecto es el de una fortaleza con torreones circulares y tejados en forma de cono. Totalmente diferente a lo visto a lo largo del día. Cerró sus puertas a las 18.30 horas por lo que damos un paseo rodeándolo y por el pueblo, que está muerto, no se ve a nadie por las calles.
Sólo 15 kms nos separan de Blois que es donde pasaremos la noche. Nos perdemos al escoger un atajo por carreteras comarcales por lo que llegamos ya de noche a Blois. Al ser sábado podemos aparcar en la zona azul pues a partir de las 20 horas no se paga.
Nuestro hotel De France et de Guise está situado muy céntricamente, frente al castillo. Lo lleva un matrimonio muy agradable y servicial que nos recomiendan lugares para cenar que estén abiertos hasta tarde. Damos una vuelta por la ciudad aunque la visita turística y el castillo la dejaremos para la mañana siguiente.
28/08 BLOIS – TOURS
Blois es una tranquila ciudad a orillas del Loira. Lo más interesante para visitar:
*Castillo: precio 9.50 €. Por estar alojados en el Hotel France tenemos un descuento y la entrada se queda en 7 €. Mejor madrugar un poco y ver el castillo a primera hora, abren a las 9, para evitar los grupos. De esta manera vemos el castillo nosotros solos. Fue residencia real hasta la construcción de Versalles. Tiene secciones con estilos arquitectónicos bien diferenciados pues tardó 5 siglos en construirse. En una de ellas se encuentra el Museo de Bellas Artes. Por la noche en el patio central organizan un espectáculo de luz y sonido (11 €) en el que narran la historia de Francia y del castillo.
* Catedral San Luis y Viejo Blois: en lo alto de una colina con empinadas calles medievales y casas con fachadas con entramados de madera
• Cruzar a la otra orilla del río para obtener la mejor imagen de la ciudad con el perfil de sus torres y el castillo recortados en el horizonte.
El fin de la visita de la ciudad lo marca la hora de dejar el hotel. Antes de las 12 regresamos al hotel para hacer el check-out, cargar el coche y comprar pan en una de las múltiples panaderías repartidas por todas partes. Hoy tenemos una agenda muy apretada y comeremos unos bocatas.
Nuestra siguiente parada y tan sólo a 16 kms de Blois es el Castillo de Chaumont sur Loire. Es el que tiene más aspecto de castillo feudal con un puente levadizo, foso, torreones y una estratégica situación en la cima de un cerro con una de las mejores panorámicas del Loira.
Se puede aparcar en las calles aledañas sin mayor problema y de forma gratuita. La entrada al castillo son 9.50 € y con los jardines 10 €. Las taquillas están en la misma puerta de acceso al recinto y para acceder al castillo hay una empinada rampa. O se paga la entrada o solo se puede divisar el castillo desde la otra orilla del rio.
El interior también decorado como un castillo y no un palacio. Con salas que ya nos son familiares (en todos los castillos se repite la misma distribución): patio interior, sala de guardia, habitaciones del Rey y la Reina, biblioteca, escalera de honor,…. La segunda planta es la más decepcionante. Las diferentes estancias son utilizadas como trasteros donde almacenan utensilios de cocina, muebles, armaduras. En los jardines se visitan las caballerizas, con una exposición de carruajes y figuras de caballos a tamaño real que hacen que las cuadras cobren vida.
Próxima visita AMBOISE, también a orillas del Loira a 32 kms de Blois y 16 kms de Chaumont. Es una pequeña localidad de calles medievales dominada por el Castillo Real que fue el último taller de trabajo de Leonardo da Vinci y donde murió. Aseguran que sus restos reposan en la capilla Saint Hubert en el interior del castillo. La entrada son 10 € por persona y la visita nos lleva unas 2 horas. Aparcamos en el centro de la ciudad, al ser domingo el parking es gratuito. Comemos rápidamente unos bocadillos y paseamos por callejuelas de la ciudad. El castillo está en la calle principal por lo que por fuera pueden verse las murallas.
Otra de las visitas imprescindibles en Amboise es Manoir du Clos Luce, a 500 metros del castillo y donde Leonardo da Vinci pasó los últimos años de su vida. Hoy puede verse la casa tal y como era en aquella ápoca así como maquetas de los inventos concebidos por el genio.
Siguiente parada, castillo CHENONCEAU, el castillo puente a 12 kms de Amboise. Lo bueno es que las distancias son cortas y no pasamos mucho tiempo en el coche. El parking es gratuito y hay una parada de tren en la misma puerta de acceso junto a las taquillas y tampoco se ve nada desde fuera del dominio. El precio es de 10.50 € para visitar el castillo y los jardines. A pesar de lo original del castillo, el interior dispone de las mismas salas que la mayoría: sala de guardia, capilla, aposentos reales, librería, vestíbulo, escalera. Lo más destacable:
• la galería, una sala de 60 metros de largo sobre el rio Cher. En la actualidad no está abierta la puerta que conduce a la orilla izquierda y para visitarla hay que recorrer 2 kms para llegar a otro puente.
• Las cocinas, a la altura del rio y con varias dependencias: despensa, carnicería y comedor para la servidumbre. Desde las ventanas puede verse un pequeño embarcadero donde los barcos descargaban las provisiones.
• Habitación Luisa de Lorena impresiona por su negra decoración casi fúnebre. Al quedarse viuda le dio a las sala un aspecto realmente sepulcral.
• Jardines a la francesa muy cuidados y arreglados. Desde el jardín Diana de Poitiers se contemplan las mejores vistas del castillo con el reflejo de su silueta en las aguas del rio Cher.
Un rápido vistazo a la granja, laberinto, huerta y vergel y proseguimos nuestro camino. Merece la pena visitar el interior de este castillo, pues es único y muy diferente al resto.
Solo nos separan 32 kms de Tours, donde dormimos hoy. Las fachadas de madera de las casas y sus cuidadas calles, paseos y edificios hacen de Tours una hermosa ciudad levantada entre el rio Loira y el rio Cher. Nuestro hotel esta cerca de la estación de tren por lo que nos resulta fácil situarnos en la ciudad y encontrarlo sin más contratiempos. Ya está anocheciendo por lo que dejaremos la visita de la ciudad para el día siguiente y después de instalarnos y aparcar el coche en el parking gratuito del hotel Mercure nos dirigimos caminando al centro.
Buscamos un sitio para cenar y acabamos en el Burger Quick (30 € para 4 personas con menus completos) y mientras tomamos una cerveza revisamos la ruta del día siguiente. Aunque traemos todo organizado desde casa queremos asegurarnos que por tiempo y distancias la ruta es viable.
29/08 TOURS – ANGERS
Madrugamos pues hoy también es un día bastante completo. La única ventaja del madrugón es que tenemos la ciudad para nosotros y las calles vacías. Caminando visitamos lo principal de la ciudad:
* Ayuntamiento y Palacio de Justicia, cerca de la estación en una gran plaza que delimita la parte vieja de la moderna.
* Catedral St Gatien: entrada gratuita. Claustro y biblioteca de pago (3 €). Dicen que no conserva más que 3 galerías por lo que decidimos solo visitar la catedral.
*Castillo, al lado del rio. Lo visitamos por fuera. Solo queda en pie una torre y la nave principal. Actualmente se utiliza para exposiciones temporales.
• Plaza Plumereau: centro de la ciudad vieja y rodeada de un gran numero de casas antiguas con entramado de madera. También es zona de copas.
• Basílica de San Martin (moderna): de la antigua solo quedan las torres del Reloj y de Carlomagno
Regresamos al hotel para dejar la habitación antes de las 12 y cargar el coche, aunque después de varios días ya tenemos todo controlado.
Antes que nada pasamos por la oficina de turismo para que nos orienten como salir de la ciudad y poner rumbo a Villandry, nuestra próxima parada y a tan solo 15 kms de Tours. Otro castillo en el que solo visitaremos sus jardines pues son los más bonitos y espectaculares de todos. El precio es de 6.50€ y 9.50€ la entrada conjunta con las dependencias del castillo. Hay aparcamiento gratuito en la calle.
Para llegar a los jardines hay que atravesar un ala del castillo. Los jardines están muy bien cuidados y estructurados: jardines decorativos con formas de corazones, cruz de Malta, cruces del País Vasco, bosque, laberinto y lo más espectacular y en el centro una gran huerta con plantas aromáticas y frutales perfectamente cuidados y recortados que no parecen reales.
Proseguimos nuestro viaje unos 12 kms más hasta Langueais, una pequeña ciudad medieval en la que nos detendremos tan solo 30 minutos para ver su castillo, con su puente levadizo y su foso, un par de iglesias y las calles con las casas con entramados de madera. Merece la pena hacer una parada aunque sea breve. El aparcamiento es gratuito y el castillo puede contemplarse desde el exterior.
De nuevo en el coche rumbo a Azay le Rideau, a tan solo 9 kms y conocido por su castillo-isla (que solo puede visitarse pagando la entrada al recinto) y el castillo de la ciudad, del que tan solo podemos observar la entrada principal desde las verjas. Es más parecido a un palacio que a un castillo. Aprovechamos también para darnos una vuelta por la ciudad y comernos unos bocatas para no perder mucho tiempo.
Siguiente parada a unos 21 kms de Azay: CHINON, una pequeña ciudad medieval muy recomendable de visitar. Cuenta con un castillo en lo más alto de la ciudad en el que podemos ver desde el exterior las murallas, el foso y el puente levadizo. Allí se puede aparcar de manera gratuita y luego bajar al centro de la ciudad en un moderno ascensor.
Atraviesa el centro la calle Haute Saint Maurice donde se encuentran losedificios más emblemáticos a visitar: Iglesia St Maurice, hotel Bertrannd Beauvois, Hostellerie Gargantua, Maison Tallien que albergan museos o se encuentran a la venta. Lastima no tener algunos miles de euros pues algunos edificios son espectaculares.
Para romper la monotonía y hacer algo diferente visitamos a continuación FONTEVRAUD a 23 kms de Chinon, con la abadía medieval más grande y mejor conservada de Europa. Hay aparcamiento gratuito en los alrededores. La entrada 9€ y 13€ con audio guía. Somos los únicos turistas pues cierra apenas en una hora. A destacar:
* Iglesia: enorme y vacía con tumbas policromadas
* Claustro con una montaña rusa de madera que puede recorrerse a pie para apreciar de cerca los detalles del claustro. Rompe con el estilo y la sobriedad del claustro pero es bastante original
• Sala capitular con columnas en forma de palmera y frescos con pasajes de la vida de Cristo
• Cocinas: dentro de la torre d’Evrault con cupulas de piedra negra con escamas
Ya sin prisa, sabemos que ya está todo cerrado a partir de las 17.30 horas, continuamos hasta SAUMUR, a 15 kms de la abadía y 33 de Chinon y famosa por su castillo, escuela de equitación, champiñones y vinos espumosos. El castillo a orillas del rio Loira es lo que primero se divisa antes de llegar a la ciudad y es desde aquí, desde el otro lado del puente de Cesar, desde donde se pueden tomar las mejores panorámicas con el reflejo del castillo y la aguja de St Pierre en el rio. Ya en la ciudad, caminando visitamos la fachada del Ayuntamiento, la iglesia de Saint Pierre y plaza del mismo nombre con casas con entramados de madera que se repiten en los alrededores del castillo y en muchas ciudades que visitamos.
Anochecerá no dentro de mucho tiempo por lo que damos por finalizada la visita en el día de hoy y ponemos rumbo a Angers, donde nos alojaremos esta noche.
Después de dar unas cuantas vueltas buscando el hotel ya es noche cerrada. No sé cómo nos las apañamos pero nos cuesta encontrarlo a la primera, bien porque están en zonas peatonales o porque no nos situamos en los mapas o porque somos un poco torpes. Pese a la fama que tienen los franceses, han sido muy amables y nos han servido de mucha ayuda en varios momentos. Para salir de la ciudad rumbo a la siguiente siempre nos resulta más fácil pero nos hemos acostumbrado a pasar por la oficina de Turismo para informarnos.
El hotel se encuentra en uno de los bulevares principales no lejos del casco antiguo con mucha vida. Cenamos en un bar en el que venden platos de pasta precocinados en cajas de cartón como la comida china. No lo había visto antes y resulta muy económico y practico. También nos damos el gustazo de tomarnos unas pintas en una cervecería irlandesa del barrio.
30/08 ANGERS – RENNES
Nuevo día y nueva ciudad. Al igual que en todas las ciudades, Angers, la ciudad del Loria por excelencia, también cuenta con un inmenso castillo-fortaleza sobre una colina en el centro de la ciudad y en el que se exhibe el tapiz del Apocalipsis, uno de los más grandes.
Como hoy también tenemos el día apretado pues hay que recorrer muchos kilómetros, decidimos tan solo pasear alrededor de las murallas del castillo, visitar el interior de la catedral de Saint Maurice y el resto de la ciudad la recorremos en un trenecito turístico que tarda 40 minutos y cuesta 6 €. Los comentarios son en español siempre que no haya franceses a bordo, lo que me parece muy lógico. En este caso te facilitarían el itinerario detallado por escrito. Sinceramente prefiero patear las ciudades, pero aunque estemos descansados, empiezan a pesar los días y los kilómetros, así que es otra forma valida de conocer la ciudad y aprovechar nuestro valioso tiempo. Lo más destacable a visitar la plaza de St Croix con la Maison Adam y con relieves que representan el árbol de la vida.
Visitada la ciudad, regreso al hotel para recoger nuestras cosas y hacer el check-out. Esta mañana partimos hacia BAUGE, otro pueblo medieval a 27 kms de Angers y conocido por su farmacia, una de las más grandes de Europa.
No todo podía salir perfecto y nos encontramos con que la farmacia cierra a mediodía (de 12.30 a 13.30) y no podemos permitirnos el lujo de perder una hora esperando, ni siquiera comiendo, pues todavía es muy temprano. Así que bastante decepcionados proseguimos nuestro viaje a Le Mans, ciudad conocida por el circuito de velocidad donde se disputan las 24 horas de Le Mans y que nos sorprendió muy gratamente por lo que recomendaría hacer una parada para conocerla.
Está situada a 50 Kms de Bauge y merece la pena coger la autopista (el peaje son 3.20 € y se ahorran tiempo y kilómetros).
En lo alto de una colina y con una subida bastante pronunciada, se encuentra la ciudad de Le Mans, una ciudad medieval amurallada en la que merece la pena visitar:
• Catedral St Julian, sorprende por su longitud y sus vidrieras y Ayuntamiento
• Calles medievales: Gran Rue, Reigne Berenger con sus mansiones renacentistas, casas con entramado y diminutos patios
• Túnel que atraviesa la colina donde se encuentra el casco histórico. Una gran obra de ingeniería que permite salvar el desnivel de la ciudad.
Con un buen sabor de boca y después de comer unos bocatas emprendemos uno de los trayectos más largos que realizaremos: Le Mans – Vitré. Son 120 kms por la autopista de peaje A81 (9.60 €)
Dejamos atrás la zona del Loira (el río del mismo nombre continua hasta la ciudad de Nantes para desembocar después en el Océano Atlántico) y nos adentramos en Bretaña, cuya larga y accidentada costa salpicada de ciudades turísticas y puertos pesqueros es el gran atractivo de la región.
Vitre, en la frontera de las regiones de Loira y Bretaña, es otra ciudad medieval con un castillo en un promontorio rocoso, con callejuelas medievales, casas con tejados de madera, bastiones y torres y una parte cercada por murallas. Lo más destacable:
• Iglesia Notre Dame con vidrieras renacentistas
• Castillo: ciudadela fortificada con un verdadero castillo medieval con foso, torres y torreones y un puente levadizo. Un monumento a sus héroes se erige en la entrada
• Casco histórico: En Bas, Poterie, Baudrairie con casas con armazones de madera y puertas en arco, muchas con fachadas revestidas de pizarra, casas góticas que atestiguan que fue una rica ciudad comercial en la antigüedad.
Continuamos nuestro viaje hacia Rennes, a tan solo 46 kms de Vitré y una de las capitales de Bretaña junto con Nantes. Una ciudad con un importante núcleo universitario que atrae la presencia de muchos jóvenes y con un importante centro industrial, famoso por las instalaciones de Citroën.
Llegamos cuando ya ha anochecido al hotel Mercure donde nos alojamos. Tras unos momentos de graves apuros para meter el coche en el parking (la entrada tiene un gran desnivel que hace que por un momento el coche ya vacío se quede a 2 ruedas), descargamos, nos instalamos y salimos a pasear por la ciudad buscando un lugar para cenar y tomar algo. Al ser ciudad universitaria hay ambiente nocturno aunque sea un día de diario. Acabamos de nuevo cenando en un Quick y tomando un par de cervezas en algunos de los lugares más económicos y animados que encontramos durante todas nuestras vacaciones.
31/08 RENNES – SAINT MALO
Hoy será un día también algo ajetreado y comenzamos la visita de la ciudad de Rennes no muy tarde. En la mayoría de los hoteles no tenemos desayuno incluido, pero es fácil tomar un tentempié en un Mac Café y en cualquiera de las panaderías o pastelerías diseminadas por todas las ciudades y en todos los rincones.
Un terrible incendio devastó la antigua ciudad de Rennes pero no eliminó el aspecto medieval del centro histórico. Lo más destacable:
• Plaza Ayuntamiento y teatro: corazón de la ciudad histórica en la que destaca la Torre del Reloj. Utilizado el espacio para conciertas y exposiciones, hoy está invadido por multitud de hamacas como de playa que invitan a sentarse y disfrutar de algunos minutos del calor del soleado día que ha amanecido hoy.
* Parlamento Bretaña: hoy en día Palacio de Justicia
• Catedral Saint Pierre con callejuelas características a su alrededor con casas con entramado de madera, como St Michel, plaza St Anne, Lices. Frente a la catedral una estrecha calle conduce a la puerta Mordelaise, único resto de la muralla y que constituía el acceso principal a la ciudad.
• Nôtre Dame en Ste Melaine y el Jardín Thabor, un agradable parque abierto al público con un jardín estilo francés, huerto botánico y un célebre rosal.
Museos, iglesias y muchos otros monumentos interesantes seguro que nos dejamos en el tintero pero debemos regresar al hotel para recoger las cosas y dejar la habitación antes de mediodía. La gracia del parking nos cuesta 10 € pero al menos podemos sacar el coche del garaje sin más contratiempos.
Continuamos nuestro viaje rumbo a Dinan, situado a tan solo 47 kms de Rennes por N137 y en una posición estratégica en el cruce de importantes carreteras en dirección hacia Normandía. Sin lugar a dudas una de las más hermosas ciudades medievales de Bretaña que no decepcionara a nadie. Ojo, no confundir con Dinard, una exclusiva estación balnearia que nada tiene que ver.
Dinan es un pueblo medieval amurallado situado a 75 metros sobre Rio Rance y dominada por casas con entramado de madera. Debido a ello y su particular fisionomía sirve como escenario cada 2 años de torneos y desfiles de trajes de época. Para descubrir sus innumerables riquezas nos proponen 2 itinerarios:
• Visita de las murallas (2 hrs duración) y 3 kms de recorrido para apreciar el torreón, 10 torres de defensa o vigilancia, 4 puertas monumentales y numerosos puntos panorámicos desde donde se aprecia toda la región
• Circuito Viejo Dinan: con los principales sitios y monumentos del centro histórico. Recorriendo las pintorescas calles bordeadas por numerosas casas de entramados de madera y la famosa calle Jerzual que conecta la ciudad con el puerto. Duración 90 minutos. Cabe destacar la torre del Reloj, Plaza Meciers, Cordeliers, Basílica St Sauveur, Jardin Anglais, castillo, Grand Rue, ..
Nos gusta tanto la ciudad q decidimos comer allí mismo, en una terraza en el centro de la ciudad. Por 65 € para 4 personas degustamos los famosos mejillones (moules) del país cocinados de mil formas diferentes, al vapor, al vino blanco, a la marinera y siempre con patatas fritas, un segundo plato, postre y una gran jarra de cerveza para aplacar la sed y el calor.
Lástima no disponer de más tiempo para seguir recorriendo la ciudad. Regresamos al coche pues lo hemos dejado en un parking de pago lo más cerca posible del casco antiguo.
Muy satisfechos con la visita, proseguimos nuestro viaje por Bretaña durante 30 kms para llegar a St Malo, una ciudad corsaria amurallada sobre un promontorio rocoso. Es un importante puerto pesquero, mercantil y turístico con numerosos muelles para embarcaciones deportivas y 2 estaciones marítimas que comunican diariamente con Inglaterra y las islas del Canal de la Mancha. Las hermosas playas en torno a la ciudad han hecho de ella una célebre y frecuentada localidad balnearia.
Hay diferentes aparcamientos fuera de las murallas, incluso gratuitos, donde dejar nuestro coche para dirigirnos a pie al interior de la fortaleza. Es una ciudad muy turística con mucha gente y muchos comercios que nos agobia un poco por lo que decidimos recorrer con tranquilidad las murallas y los bastiones que ofrecen interesantes vistas de la localidad y del mar. Para impedir ataques de los ingleses se construyeron fortalezas en la costa y en las islas de enfrente. Algunas son accesibles a pie durante la marea baja.
A pesar de que nuestro hotel se encuentra en los alrededores de St Malo (los precios son bastante más económicos que en el interior de la fortaleza) decidimos pasar de largo y proseguir nuestra ruta de hoy hacia el Monte St Michel, ya en la zona de Normandía y una de las más extraordinarias y conocidas maravillas del Occidente europeo y Patrimonio Mundial de la Unesco. La carretera discurre paralela a la costa y tardamos una hora larga en llegar a nuestro destino. Uno de los momentos culminantes del viaje es cuando de repente se visualiza a lo lejos un monte solitario transformado por el ser humano en abadía y fortaleza.
Ni siquiera el largo tramo de asfalto que hoy une el islote a tierra firme, los aparcamientos siempre invadidos por coches y autobuses y las miles de tiendas de souvenirs han logrado desvirtuar la belleza de la armonía entre la naturaleza e historia que ha convertido este lugar en uno de los más visitados de Francia.
Sobre un promontorio de granito de 80 metros de altura se erige el complejo de la abadía, rodeado por estructuras defensivas y una escarpada muralla y con un paisaje alrededor siempre variable debido a las mareas más profundas de Europa. Los horarios de las mareas son muy importantes a tener en cuenta pues en esta época de verano de 20 a 8 horas quedan inundados los aparcamientos 1 y 2. Paneles informativos en diferentes idiomas explican donde poder aparcar. Solo los que se alojan en el interior de la isla pueden aparcar a los pies del promontorio. Los demás nos conformamos con aparcar donde se pueda y caminar durante un buen trecho hacia la entrada. Pero no nos importa, la vista es espectacular, el monumento cada vez más cerca y las mareas subiendo a un ritmo vertiginoso. Entre unas cosas y otras y después de sacar unas cuantas fotos ya es de noche cuando accedemos al interior y es que en los meses de verano (julio y agosto) se realizan visitas nocturnas a partir de las 19 horas.
El acceso al pueblo situado a los pies de la abadía se realiza a través de 2 puertas fortificadas, abiertas en las murallas (a estas horas una de ellas abnegada por el agua). Inmediatamente empieza la Grand Rue, una estrecha y sinuosa calle que sube a la abadía siguiendo el recorrido de los peregrinos medievales. Pequeñas tiendas, restaurantes, creperies y cafés, ocupan la planta baja de las casas al igual que en la Edad Media se concentraban aquí vendedores de medallas con la imagen de San Miguel. Una entrada de 9 € nos da derecho a recorrer la abadía en un circuito con un espectáculo de luz y sonido en algunas salas.
Recorremos la iglesia abacial, el coro, el claustro, refectorios, sala de guardias, sala de los huéspedes, cripta de los gruesos pilares, cripta de San Martin, capilla de San Esteban, sala de los caballeros, capellanía, terrazas con vistas impresionantes sobre la bahía y los acantilados normandos y el Osario de los Monjes, donde se instaló una gran rueda de madera que servía para elevar un montacargas por las empinadas paredes de la abadía.
Construida para ser una ciudadela inexpugnable llena de pasadizos secretos, escaleras y rincones conserva todavía un halo de magia y misterio aderezado por la oscuridad reinante.
Todavía sobrecogidos e impresionados por la visita decidimos regresar al coche. Falta poco para medianoche y muchos vehículos ya han abandonado el aparcamiento. Sin iluminación en la carretera y ayudados tan solo por la luna llena y los faros de algunos rezagados, deshacemos el camino andando en busca de nuestro coche. Un último vistazo, el monte iluminado sobre un telón de fondo repleto de estrellas y una gran luna llena. Una estampa inolvidable que nos deja un buen sabor de boca para regresar a nuestro hotel e irnos derechos a la cama.
A tener en cuenta: todas las tiendas y restaurantes están cerradas cuando descendemos de la abadía por lo que es importante comer algo a horas más tempranas para evitar marcharse a la cama sin cenar. Otra buena opción puede ser alojarse en el pueblo de la Digue, a unos 2 kms de la abadía y con precios más económicos.
01/09 ST MALO – CAEN
Con menos horas de sueño pues llegamos al hotel pasada la 1 y con un frugal desayuno decidimos madrugar para visitar de nuevo la abadía, pero esta vez de día. Con gran decepción, pero sin más remedio tenemos que desechar la idea. A pesar de ser temprano ya hay caravana de vehículos y autobuses y desvían los coches para aparcar casi en la población de La Digue, por lo que perderíamos prácticamente toda la mañana. Pero no podemos despedirnos sin hacer unas últimas fotos con una espectacular vista del monte. Hoy ya no es un islote y no hay agua en los alrededores. Con el fantástico y soleado día que ha amanecido hace que parezca completamente diferente. Merece la pena contemplarlo en las 2 situaciones.
Sin pérdida de tiempo y tan sólo habiéndonos desviado 9 kms de nuestra ruta original para visitar el Monte, ponemos rumbo a las playas del desembarco. No hay que olvidar que este tramo de mar sobre el Canal de la Mancha, fue escenario el 06 junio de 1944 de una de las operaciones militares más importantes de todos los tiempos. Fue en aquel día D cuando comenzó la batalla de Normandía, que tras terribles combates condujeron a la liberación del país y a un nuevo curso de la historia.
Por ello a lo largo de toda la costa son muchísimas las huellas dejadas por aquella empresa bélica. Hay restos de bunkers y posiciones fortificadas alemanas, trincheras, objetos militares, monumentos erigidos a los héroes, vastos cementerios militares y muchos museos con fotografías, maquetas, armas y uniformes que narran las distintas fases bélicas que comenzaron tras aquél día tan largo.
Resultaría imposible señalar todas las etapas de este recorrido a lo largo de las playas que desde entonces cambiaron sus nombres y fueron rebautizadas como Sword, Juno, Gold, Omaha y Utah Beach:
• Un tanque alemán se ha convertido en Courseulles-sur-Mer en un obelisco conmemorativo de la gran batalla
• Sobre Juno Beach una posición alemana de hormigón y una cruz recuerdan el Desembarco
• En Longues sur Mer se encuentran los restos de una batería alemana con trincheras y bunkers
• Un cementerio militar americano, envuelto en un sobrecogedor silencio, donde reposan los restos de casi diez mil soldados muertos en la contienda
• Museo del Desembarco de Arromanches les Bains: es el más visitado y expone fotografías, armas, objetos militares y maquetas a escala del gigantesco puerto artificial construido para el desembarco de material pesado
Lugares cargados de historia que hay que descubrir para no olvidar pues forman parte de nuestra historia, que no es tan lejana. El Servicio histórico Memorial de Caen propone diferentes itinerarios detallados bajo el slogan de Normandía, tierra de libertad.
Hoy ha sido un día más serio, para reflexionar y que nos hemos tomado con más tranquilidad para comprender de primera mano lo que aprendimos en los libros de historia.
Desde Arromanches, nuestra última parada, sólo nos separan 29 kms para llegar a Caen, donde dormiremos esta noche. Como viene siendo habitual tardamos un poco más en encontrar nuestro hotel, el Ibis City Caen, pues se encuentra en un área peatonal. Pero no todo sale mal y encontramos sitio para aparcar en los alrededores.
Una vez instalados caminamos por el barrio de St Pierre, con calles peatonales llenas de tiendas y cafés, donde nos recomiendan buscar un sitio para cenar y salir a tomar algo.
02/09 CAEN – ROUEN
Caen, capital de la baja Normandía. Durante el desembarco y las batallas que se libraron después más del 70% de la ciudad quedó destruida. Pero nadie lo diría hoy al pasear por las calles del centro, entre edificios de piedra con tejados de pizarra y antiguos monumentos reconstruidos y restaurados.
De nuevo bien temprano comenzamos a pie la visita de la ciudad. El único inconveniente es que el coche está aparcado en zona azul con un máximo de 2 horas (precio 2.40 €) por lo que nos tenemos que acercar pasado ese tiempo para cambiar el ticket. Menos mal que el centro histórico no es muy grande.
Lo más destacable para visitar:
• Castillo, sobre un promontorio rocoso
• Catedral St Pierre y callejuelas de los alrededores
• Abadía de los Hombres, hoy sede del Ayuntamiento
• Plaza Guillouard con una hermosa vista de la iglesia de St Etienne y la fachada de la abadía
• Abadía Mujeres, fue hospital de la ciudad. Hoy acoge oficinas administrativas
• Memorial Caen, dedicado a los trágicos sucesos de la II Guerra Mundial. Pretende ser un observatorio permanente de la paz con
una galería de los Premios Nobel situada en un refugio subterráneo
Damos por finalizada la visita a la ciudad a
mediodía para recoger nuestras cosas del hotel, hacer el check-out y proseguir nuestro viaje por la costa Fleurie unos 50 kms hasta llegar a Honfleur, otra grata sorpresa que nos depara el viaje. Es una antigua ciudad portuaria donde el Sena llega al mar. En torno al viejo dique (Vieux Bassin) en el corazón de la localidad se alinean embarcaciones de recreo en los muelles con la línea de edificios y mansiones, estrechas y altas con fachadas de piedra o madera, vistas o recubiertas de pizarra.
En el Barrio de Santa Catalina, en el corazón del antiguo arrabal marino se alza un edificio único, la iglesia Santa Catalina, la iglesia de madera más grande de Francia con 2 naves paralelas y 2 altares y el campanario separado. La entrada es gratuita y merece la pena hacerlo pues es la iglesia más original y particular que he visto en mi vida.
Nos ha gustado tanto la ciudad que decidimos comer en un restaurante de comida rápida en el viejo muelle. El día es espléndido y resulta muy agradable descansar en la terraza con vistas espectaculares. Bocatas, patatas y refrescos para 4 personas cuestan unos 35 €.
Contentos con la parada y el descubrimiento de esta ciudad proseguimos nuestro camino recorriendo la costa de Albatros durante unos 93 kms hasta llegar a Dieppe. Para ello tenemos que cruzar el puente de Normandía (5.10 € de peaje), una extraordinaria obra de ingeniería suspendido sobre dos altos pilares y con una longitud de más de 2 kms sobre el estuario del Sena y que comunica Honfleur y Le Havre.
Desde aquí tan solo nos separan 21 kms a nuestro destino: Étretat, un pequeño pueblo de pescadores que gracias a sus paisajes de blancos acantilados que se precipitan sobre el mar y hermosas playas de guijarros (que no parecen muy cómodas para tomar el sol o pasear) se transformó en una de las más renombradas y elegantes localidades balnearias de Normandía.
En el extremo sur de la playa, el alto acantilado de Aval (85 metros y accesible a pie) ofrece una soberbia vista sobre el pueblo y la costa. En la pared rocosa se apoya un amplio arco natural llamado puerta d’Aval que semeja la trompa de un elefante y sobre el que se yergue solitaria la aiguille d’Étretat, un obelisco de 70 metros de altura. Más al sur se abre la colosal Manneporte, otro arco natural con una apertura de más de 90 metros. La pequeña ensenada de Étretat se cierra al norte por el acantilado de Amont (85 metros, accesible también en coche) con una capilla construida por los marineros con magníficas vistas del mar y de la costa.
Seguimos unos 20 kms más rumbo a Fécamp, un antiguo puerto pesquero, el primero en pesca de merluza, que hoy está dedicado al turismo, atraído tanto por la larga playa y la riqueza histórico-artística de sus monumentos, como por la espectacular belleza del paisaje, con los acantilados más altos de Normandía (126 metros).
Una rápida visita de la ciudad y proseguimos viaje hasta Dieppe, a unos 65 kms. Todavía nos quedan muchos por recorrer. La ciudad es un importante y estratégico puerto comercial del Canal de la Mancha. Sufrió diversos bombardeos aéreos por lo que ofrece un aspecto moderno con algún resto antiguo en el barrio cercano al profundo y reconstruido puerto. Sigue siendo un lugar predilecto para el turismo, sobre todo inglés y parisino, gracias a su larga playa, sus lujosas instalaciones y la belleza de sus acantilados.
Recorremos la playa y la zona antigua de la ciudad con un castillo para defender el puerto. Esperábamos algo más de la ciudad, pero puede ser el cansancio, que ya empieza a anochecer y las comparaciones con otras ciudades lo que nos ha dejado un poco más fríos.
Damos por finalizada las visitas en el día de hoy y ponemos rumbo a Rouen abandonando la carretera de la costa y de la que nos separan 55 kms y que será el lugar donde nos alojaremos hoy. Como viene siendo costumbre llegamos ya de noche al hotel tras dar unas vueltas de más por la ciudad para localizarlo y buscar aparcamiento. La misma rutina de siempre, instalarnos en el hotel y buscar un lugar para cenar y tomar algo. Hoy es nuestra última noche en Francia por lo que nos permitimos el lujo de salir de marcha, hoy es viernes, y mañana nos levantaremos más tarde. Lo bueno es que al lado del hotel está uno de los bares de moda de la ciudad con conciertos en directo, muy animado y con precios asequibles.
03/09 ROUEN – PARIS – MADRID
Ultimo día de vacaciones. Nos hemos propuesto visitar la ciudad tranquilamente, y después de comer salir hacia el aeropuerto sin hacer más paradas.
Desayunamos tranquilamente, recogemos las maletas para dejar ya el coche cargado y no tener que regresar al hotel y comenzamos la visita de la ciudad.
Rouen, capital de la Alta Normandía es un importante y activo puerto fluvial. El Sena divide la ciudad: en la orilla derecha barrios medievales con estrechas calles bordeadas por casas sencillas, edificios de piedra e iglesias. En el lado izquierdo se encuentra la ciudad moderna que vive de las fábricas y los comercios.
Entre las figuras ligadas a su historia la más célebre es Juana de Arco, encarcelada por los ingleses en la torre del Castillo de Rouen y procesada y quemada por hereje y bruja en la Plaza del Vieux-Marché.
Lo imprescindible para visitar:
• Plaza de la catedral: la catedral con una delgada y altísima aguja que es la referencia visual para situar el centro urbano y la oficina de Turismo en un palacete frente a la fachada de la iglesia.
• Rue Gros Horloge, una calle peatonal de aire medieval que une la catedral con la plaza del Vieux Marché, eje del centro histórico. La calle pasa por debajo del arco del Gran Reloj, decorado con figuras alegóricas que representan los días y las fases lunares.
*Calles medievales con casas de entramado de madera: St Maclou, Martainville, St Romain, des Chanoines
• Plaza du Vieux Marché donde conviven antiguas casas con una moderna iglesia que asemeja el casco de un barco. Con multitud de restaurantes, terrazas y tiendas de souvenirs. Como punto final del viaje decidimos comer en una de las terrazas los famosos mejillones.
Nos despedimos de Rouen dando un último paseo por el centro y comprando algún que otro recuerdo y nos dirigimos a nuestro coche. Estamos a unos 130 kms de Paris (algo menos del aeropuerto). Nuestro vuelo sale a última hora pero no conocemos el camino, hay que devolver el coche y echar gasolina (durante el viaje no ha sido un problema encontrar gasolineras pero no queremos arriesgarnos), así que ya no haremos más paradas. En los alrededores de Rouen discurre la carretera de las abadías, de las que al menos nos hubiera gustado visitar Jumièges, pero no hay tiempo para más. Nos hemos dejado muchas cosas en el tintero pero esa es la excusa para volver.
El regreso hasta el aeropuerto es rápido por autopistas de peaje (mínimo 3 peajes: 3.40 €, 2.50 € y 7.80 €) y bien señalizado por lo que no resulta problemático. Lo más difícil es llegar a la gasolinera. Sabíamos que había 2 en el aeropuerto de Charles de Gaulle pero es inmenso con incluso poblaciones y damos unas cuantas vueltas hasta encontrarla. (el litro de gasolina sale a 1.560 €)
Parece un poco intenso y estresante el itinerario pero son pocos días para tantas cosas que ver y hacer, combinar en 10 días diferentes regiones de Francia con un rico pasado histórico, espectaculares paisajes, monumentos protegidos por la Unesco y exquisita gastronomía.
Lo principal es callejear y dejarte llevar para recorrer todas las ciudades. De primeras parecidas entre sí, pero a la vez tan diferentes y que esconden mágicos rincones que te transportan a otros tiempos. Me queda en la memoria imágenes y paisajes que no olvidaré y que al menos merecen la pena visitar una vez en la vida.




























































































































































































































































































































































































